17 de enero de 2014

Los pilares de la civilización

"Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes" Confucio

La segunda guerra mundial fue el conflicto con la mayor devastación indiscriminada de pueblos y recursos de la historia moderna. En el verano de 1945, finalizada la gran guerra en Europa, la imagen del viejo continente era desoladora. La posguerra se iniciaba con un panorama repleto de escombros, huesos y odio. ¿Qué razones empujan a la especie humana a ocasionar semejante tragedia?

alemania
Puerta de Brandenburgo (Berlín 1945). Fuente: antoniocardiel.com

Los grandes procesos en la historia de la humanidad se pueden comprender mediante un marco ecológico que reconoce a las fuentes primarias de energía como los factores más importantes que determinan la estructura general de la economía humana, la política y la cultura. La transición de una forma de vida basada en cazadores-recolectores a la de la agricultura sedentaria hizo posible la expansión de la población humana, los patrones de asentamientos más densos y la disposición de excedentes de recursos.

Esos recursos sobrantes son la base de lo que llamamos civilización, incluyendo el desarrollo de tecnologías más avanzadas, las ciudades, las estructuras de clase social, los ejércitos y la lengua escrita. La arqueología ha registrado una serie de sociedades que nacían, se desarrollaban aumentando su complejidad estructural y desaparecían a medida que excedían la capacidad de carga del territorio y agotaban sus recursos bio-regionales. Al colapsar estas comunidades, emergían organizaciones con una configuración inicial más simple, permitiendo en principio la regeneración de los recursos naturales y posteriormente dando lugar a un nuevo ciclo de crecimiento.

En el renacimiento europeo, los sistemas medievales que evolucionaron a partir de los restos del Imperio Romano, asimilaron conocimiento y cultura de las civilizaciones islámicas y asiáticas, y se convirtieron en Estados nacionales rivales. La combinación de las demandas de crecimiento interno y las guerras entre naciones prácticamente agotaron la capacidad de carga de Europa, lo que originó la exploración en busca de nuevos recursos por todo el mundo.

Un nuevo amanecer llegó con el descubrimiento de las Américas. La eliminación de la mayor parte de la población autóctona permitió el dominio y saqueo de inmensos recursos. A partir de la repatriación de los metales preciosos y las semillas de plantas de cultivo valiosas como el maíz y las patatas, las naciones europeas pronto se trasladaron a la construcción de imperios impulsados ​​por la esclavitud que les permitió explotar y colonizar las nuevas tierras bien surtidas con madera, animales y suelos fértiles.

El carbón europeo impulsó la Revolución Industrial, mientras que los alimentos y otros productos básicos suministrados desde las colonias, ayudaron a resolver los límites a la producción de alimentos en Europa. El descubrimiento del petróleo expande la industrialización en América del Norte y más tarde en Rusia, superando rápidamente al carbón como fuente de energía más valiosa, y acelerando el aumento en la población humana.

Fuente: ONU

Este crecimiento masivo de la capacidad de carga humana ha sido posible por el consumo de grandes reservas de recursos no renovables, además de la expansión de la demanda sobre los recursos biológicos renovables del planeta. El rápido ritmo de la urbanización y la migración, el cambio tecnológico, el aumento y la disparidad de la riqueza, así como los conflictos sin precedentes entre las potencias mundiales y regionales han acompañado esta transición. 

La historia del siglo XX tiene más sentido cuando se interpreta sobre todo como la lucha por el control del petróleo y no simplemente como el choque de ideologías. En cualquier doctrina política subyace la importancia de los factores energéticos, ecológicos y económicos. Cuando los recursos disponibles son mínimos, la energía gastada por un grupo humano, tribu o nación para capturar esos recursos puede ser mayor que lo que se gana. Sin embargo los recursos captados a través de la diplomacia, el comercio e incluso la guerra, son a menudo mucho mayores en comparación al esfuerzo realizado, obteniendo una más favorable tasa de rendimiento energético.

La aparición del pico de la oferta mundial de petróleo representa un desafío sin precedentes para la civilización humana. El pico mundial de petróleo tiene el potencial para sacudir, e incluso destruir, los cimientos de la economía industrial global. La fase final de la saga de los combustibles fósiles se está jugando ahora. La transición del petróleo crudo convencional a gas natural y a recursos de petróleo de menor calidad acelera, con un masivo desarrollo de nuevas infraestructuras en todo el mundo, así como el aumento de la tensión y los conflictos sobre los recursos activos.

Sólo podemos esperar que las naciones y la humanidad en su conjunto aprenda rápidamente que el uso de los recursos para captar recursos cada vez rendirá menos energía, que el actual sistema económico basado en gastarnos en el presente los recursos del futuro a base de deuda es insostenible sin un crecimiento exponencial imposible en nuestro mundo finito, y que los esfuerzos se han de dirigir hacia un control del consumo y un uso adecuado de los excedentes energéticos que nos han permitido evolucionar hasta hoy. 

No nos quedan más Américas por descubrir.

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